domingo, enero 16

Fuegos de Artificio


"Lo que elegimos... en nombre a eso debemos de guiarnos"

Luces violentas estremecen la noche, la acalorada ultima velada, desafían al sol con sus brillos intensos de alegría, de vida desatada, por fin dando respiro de libertad, gozo, alcohol, familia, amor, sonrisas, sexo, baile, nuevos horizontes y viejos también, la bienvenida al año que inicia en la penumbra recibiendo los días de agotador trabajo, trabajo nuevo igual que el antiguo ahogando las manos, los ojos y oídos de las maquinas ciegas con olor a humanos que disfrutan esta noche.

Bienvenida es la luna que acompaña cada día su transitar peregrino por las calles de Pucón, en el casino todo es fiesta, en el lago todo es fiesta, en las calles todo es fiesta, no se da el espacio para su duda, para la nostalgia, solo quisiera estar en santiago acompañando a sus amigos, quizás un poco a su familia, pero aquí en este preciso instante sola se siente aunque este acompañada. Las 3 de la mañana siempre vienen acompañadas de las 4 y así se termina la noche, solo la duda de si el sol saldrá le queda en frente, el cielo lleno de humo, negruzco azulado del sur lleno de diamantes y uno que otro sueño vuelto estrella le da el espacio al recuerdo de su padre que cada vez que dudaba sobre el despertar de la mañana le decía: "el sol vendrá en la mañana.. ojalá", palabras que la calmaban y llenaban de esperanza palabras que ahora hacían eco en el alcohol que regia sobre su cuerpo que ahora se perdía separada de la mano amiga que del hotel le había invitado a caminar en busca de un nuevo valor para este año, la cabeza se giraba sola, se quería desprender, el piso en frente y alguien la ayudaba a incorporar, incorporarse para volver a recostarse con un aroma nuevo.

Alabastro, Rauli, Mármol, Oregón, aroma a lavanda, miel, madera seca y carbón, la cama disuelta mezclándose las sabanas en su piel, todavía retumbando las luces, fuegos de artificio en su cabeza, sacudiendo sus cabellos y cegando su mirada, arena en los pies y en las manos, el desnudo cuerpo cercano, la espera y la bienvenida del nuevo año con nuevos olores, sabores y sentimientos.

sábado, enero 1

Enunciado de Clausius

"No es posible ningún proceso cuyo único resultado sea la extracción de calor de un recipiente a una cierta temperatura y la absorción de una cantidad igual de calor por un recipiente a temperatura más elevada"

Respondía al nombre de David, vestía una chaqueta de mezclilla deshilachada, mal trecha de tanto uso, no era parte del uniforme del liceo, pero parte de su uniforme, aun en el trabajo de verano, aun en la universidad, seguía usándola a diario, porque era la favorita de ella, tenia su olor, el olor de cada tarde, de cada noche que se la prestaba porque a ella se le había olvidado la suya en casa, esa era la excusa que daba, ya que cada día quería tener su olor, cada mañana quería estar abrazado a ella y no al frío del tiempo, no al paso del día que venia atropellándose desde la madrugada [...y ella no dejaba de reír] vomitándose encima de las sabanas blancas limpias que cubrían sus sueños y poco, muy poco abrigaban su piel. Retardado subía las escaleras preguntadose el porque de las mil llamadas perdidas en su celular, nunca ella [... y ella no dejaba de temblar] tenia dinero para llamarlo y siempre desde el primer día que gastaron sus alientos al unisono, él era el que terminaba dándole sustento. Sustento, ese era el concepto intachable, la razón de su relación tan sencillamente insana que poco a poco iban manteniendo, agonizante entre sus manos el [... y ella no dejaba de llorar] "amor" que mantenían. Ya no eran niños, hacía mucho que la hora de madurar les había llegado, no era el típico proceso de las responsabilidades que se abalanzan sobre los sueños convertidos en monotonía, si no que la sumisión a deberes y lugares les toco la puerta durante el ultimo verano, dando paso [... y ella no dejaba de cortarse] a un nuevo horizonte predispuesto, ya caminado en sus ojos y en el de los demás, que llegando atrasado a la primera cita les invito a tomar invierno, un poco de distancia, quizás unas dulces soledades y una taza de buen té.

Se abalanzaba sobre cada escalón esperando que su torpe pie tocara la base firme y que subiera uno a uno, cada vez estaba más cerca del departamento, cada vez, cada día que recorrió esos [... y ella no dejaba de sangrar] escalones, los 1045 pasos desde la puerta del edificio a la puerta de la casa de ella se apresuraban en su mente y le tomaban la chaqueta, la volvían más pesada, más calurosa, la temperatura que ella había dejado en la mezclilla escapaba a su cuerpo impulsando sus piernas a correr, golpe seco, la puerta azotada contra el muro dejaba una marca roja, la música era el único silencio del hogar lo demás eran los ruidos espantosos de la ausencia de vida, la pieza iluminada de locuras, el puño de él cerrado, el frió entraba y ella no dejaba de morir.

martes, diciembre 21

Reescribiendo Pasos


La luz en tu sombra
Silbido sonriente del viento
Irreversible el sol de tus cabellos
Bailando a tus rezos
Voz clamando por voz
Recitando en esos valles dormidos
Gritando por todas sus partes.

El frío de tus manos
Tu cuerpo desnudando el alma
Vistiéndose de sus pasos
Ahogándose en tu reflejo
Escapando, corriendo y bailando
En el suelo, en la luna, en las estrellas
Acompañando tu propia marcha.

Se cruzan sus espejos ausentes
Perdiéndose la forma de los reflejos
Mutando, inmutando, bebiendo sedientos
De cuerpos, de soles y tormentos.

Buscando tras recuerdos
Las imágenes nuevas del firmamento
Cayendo por subidas de caídas estropeadas
Escaleras vienen en la piel
Escaleras que se hunden en el mar de tu ser
Se pierden como las aves ciegas que de lejos solo pueden ver
Ese amor perdido sin luchar, que se sabe nunca se podrá tocar
Amores posibles de un solo ser
Relaciones imposibles de dos que solo se tocan
dejando de creer en corazones acaramelados
Mellados de tiempo por tiempo
Oxidados tardíos perdidos en el querer.

jueves, diciembre 16

Carrera


- Aló?
- Hola...
- Marie! hola ¿como estas?, oye qué pas.. - espera-
- Te veo a las 10 en la plazoleta
- Eh!?, oye?... Marie?, sigues ahí?

Presurosa marcha fría por la tarde muertecina de la ciudad, sabor a café, olor a hambre de tardes de libros, ahogados en mar de letras, frío de invierno, la gracia proveyó nubes sin lluvia, excelente ambiente de caminata y fotografía, terrible para conversaciones de espinas y lenguas afiladas.

9:45 pm. Correr en busca de ella. Menos mal que conocía sus rutas, sus lugares de la ciudad, lugares que ellos mismo habían inventado, lugares especiales como tantos otros, esos rincones detrás de un comercio, esquinas bulliciosas o recuadros en la ruta guarecidos de la lluvia por un anuncio, sitios especiales creados por uno mismo, sitios a los que te encuentras ligado, encadenado a recuerdos, quizás termine siendo una herida más ese sitio o más bien puede ser la llave de esos venenos que llevamos encima.

10.01 pm. El corazón agitado tras correr en casi 16 minutos los 45 de distancia, la larga distancia que solo por ella recorre, que solo por ella corre, que solo por ella.

La noche la ocultaba y su vista agitada que apenas le permitía distinguir las sombras no podía dar con su silueta, distinguir la silueta tan bien conocida. De pie en la plazoleta, apoyados en los arboles, apreciando la escena gastada de la vida recién abierta, recién salida de los paquetes nuevos de cada día, la música que él escuchaba lo tenia ya sordo, le dolían los oídos de manera poco sana, pero era preferible ese dolor que permitirle a la duda invadir sus profundos, Rancid a todo volumen para apaciguar sus "por que?", y sus "que sera?", era mejor no esperar nada y no pensar en aquello, siempre se lo repetía. A 2 metros de él con la mirada baja, ojos lagrimales, quizás había llorado toda la tarde, muerte ante aquella mirada, ante su estado, respiro profundo de ambos. Una boina color fresa y un abrigo al tono, hermosa, la visión de ella era perfecta, demasiado bella para perderla en la memoria, para guardarla en los recuerdos que se alteraran por las emociones, necesitaba mantenerla eterna en una fotografía pero debido a la presurosa marcha no tomo la cámara, no tomo el cofre de sus recuerdos que día a día le demostraba lo real de los días, las formas sin pulir y sin gastar por sus delirios.

El olor a noche se infiltro en sus adentros, dos paso, sus brazos sobre los hombros de ella, las miradas se cruzaron indiscretas, "por qué me querías ver?" era la pregunta que debía de ser disparada en ese momento, en ese cielo y esa noche, "por qué me querías ver?" era la pregunta que debía de ser respondida en ese momento, pero no ocurrió, no nació, solo abrazados, entrelazados destruyendo y dando vida a todas las preguntas y dudas incesantes que podrían surgir se quedaron disfrutando la noche, acompañados del silencio de las plazas bañadas con la luna invernal de la ciudad dispuesta a dormir.

lunes, diciembre 6

Duda Envenena Las venas

Viernes con sabor a viernes, el sabor del descanso pospuesto, pateado a través de los demás días ahorrados de cansancio, y sueños gastados en estudios de él, de ella misma e incluso una que otra vez el estudio profano del "nosotros".

Sabor amargo al fondo de la boca, cigarrillos al principio del gusto, el beso y la lengua, cigarros baratos que intoxican su sangre, la consumen. Esa droga, droga barata como el Amor, es Amor lo que va en las venas y pudre, envenena sus pulmones, su dependencia más marcada, Amor perfume de rosas rojas, chocolates, tardes de parques y sol de laguna, olor a Amor desesperado, sabor de labios que seca la garganta, ahoga a la bella muchacha piel de flores amarillas, ausente de mirada, que fuma mintiéndose, engañando a sus pulmones para que crean que la nicotina es la que los enferma y no un insostenible Amor de flores lo que le quita el aliento, la enferma y sana, sublime gesto perdido tras los ojos llenos de alegrías y muertos en tristeza palpitante atrás de ellos. Duda-pendiente, con añoranzas de visión, ya cansada de estar ciega por el veneno, dulce veneno vino añejo que embriagada la tiene, envenenada, posesa de si misma, cegada.

Se implanto el corazón en su pecho, gestándose ya esta, hambriento grita desanimado, ahogado por el puño agobiado de su carcelera, que lo encierra, sesga sus alas purpureas con aroma a vuelo y sueño, con aroma a esperanza fría suspirante, con Amor al fin.