Ya no era tarde, se había vuelto temprano tras la larga caminata nocturna desde un aquí, un ahora, un después, hacia la mañana del sábado. El sol se pronunciaba sobre nosotros, frío, muertesino, sus cálidas palmas tocaban nuestros rostros gastados, pegoteados, descascarados de alegrías y nostalgia suicida producto de la noche, de la entretención, de la botella de ron barato que apenas entre tres pagamos. La fría madrugada despegaba nuestros parpados, enfriaba nuestros huesos, entumecía los pies rotos de tanto caminar, de tanto correr en círculos escapando de nosotros mismos del él vagamente alcoholizado de anoche, escapando de nuestra noche que no conseguimos ahogar con el placer juvenil con el alcohol insistente en nuestra sangre, en nuestra alma que no sucumbió, que no murió por esta vez, condenada a recordar los actos del ayer. Tímidamente la luz que llega a nosotros pone en marcha el motor de la culpa, nuevamente nos ahogamos, nuestra alma pesa, pesa y pesa más, nuestra única virtud es la depresión la habilidad satánica, quizás regalo de Belcebú o de Dios, para caer en sombras insondables, profunda desesperación que rasga con descomunal placer nuestra violeta piel, llega al alma y la seduce, se deja seducir, y morimos, no es una muerte bella, no es el suicidio etílico tan bien recibido, es una muerte atroz causada por la culpa que nos aborda en esta ocasión, que nos ahorca con los "¿Por qué?" y los "¿De qué?, tantos bailes mentales que antes no nos increpaban, pero que ahora violentamente llegan con la fría luz de la mañana, este mal habido día que siempre llega de la mano del gran evento nocturno, que asumimos que vendrá sin darle importancia en el momento de disfrutar porque así son las cosas y así deben de quedar.
Estaban detrás de ti y no te percataste, cruzaron despacio y no esperaron...
lunes, noviembre 29
domingo, noviembre 28
Tu Alcohol es Miel de Abejas
Una fiesta al más estilo Santiaguino en la casa numero 3 del condominio. Ingenieros atolondrados buscando una razón para golpearse, para tener un poco de contacto físico entre ellos, para darse cuenta de que no están solos, aunque en realidad si lo están, no es nada personal dice Manuel, pero los Ingenieros siempre me arruinan estas vidas nos dice, a lo que respondo no sé, no me han arruinado la vida por así decirlo, me la han incomodado un poco ahora porque uno se me vino encima, como siempre. Es difícil estar aquí, respirar ya se hace complejo entre tanto cigarro, entre tanto sudor ajeno, entre tanto bullicio y vida nocturna, - no soy para esto!! - se escuchan los gritos de las minas en la pieza de arriba, un ingeniero. Se nota en el tercer año de las carreras quien es quien, se ven las caras, no es nada personal, como dice el Manuel, y aunque mis grandes amigos estén ahí se nota cuando uno es un Ingeniero o no, cuando solo tiene números en los sueños y cuando solo pesadillas con eso ha tenido, bien traumatico debe ser. Las ventanas por fin se abren y las manos se me escapan del cuerpo, buscando algo que beber, algo que hacer pasar por la garganta y que ojalá me queme por dentro, que ojalá me derrita un resto, para no mirar, para no volver, aunque siempre se esta aquí, es necesario indicarlo. Música, música, música?, no se si llamarlo música, la Macarena dice que eso es, yo no lo sé, no lo niego por que eso lo hace el Sergio, yo solo me quedo con que la música esta en la gente y toda esa visión linda que derrepente me hago de las cosas, esa visión que me costo formar, pero que logre tomar y hacer parte de mi día a día. Alcohol otra vez, que necesario te has hecho, lamentable situación, lamentable que eres necesario para todos, por lo menos para los que están apretándome en contra de lo que creo es la cocina, porque eso te hace importante, me gustaría ser como tu, me gustaría?, no lo sé , no quiero estar seguro. Ella, ella, ella, girando mi cabeza dilatando repentinamente mis pupilas la vi, ebrio instantáneo, solo verla significo una noche de esas perdidas y de muy mala suerte en el hospital vomitando, intoxicado con 2 policías a los lados contándote un cuento donde tomar es malo, solo verte significo una noche en el calabozo, solo verte significo baños sucios, zapatillas sucias, pantalones sucios, todo eso que acompaña la felicidad del vodka corriendo en las venas, eres el alcohol predilecto, el mismo aroma que ella, la que me espera mañana en la mañana a las tres de la tarde en los bancos de la plaza, triste no poder beberte, triste que te estén bebiendo, espero no sea un ingeniero para así no alimentar la paranoia del Manuel. Alcohol, noche, música?, golpes, baile, amigos, amigos durmiendo sobre ti, amigos vomitando sobre ti, tu sobre ellos, alcohol, tu alcohol, noche y música y una mañana triste de auto-descubrimiento hasta las tres.
Atentado Terrorista Al Corazón

Atentado terrorista al corazón
Sin razón, presuntuoso avanza
El ejercicio militar de llamas y tronar
Balas gastadas, rotas, son navajas
El entendimiento mueve tropas
El corazón se agota y llora
La paz de los gobiernos insostenibles
Del Alma impredecible
Nada deciden y rezan en vano
La muerte ha echado su manos
A vencer y torcer, solo para ellos
Que si se les permite ver
Corazón gastado, profanado
Por el amor es acribillado
El amor que lo viola a no poder más
Suspiro ido de pasión
Tras luna perdida en el mar
El sol no quiere que puedan ver
Los deja ciegos ante su poder
El que se pierda, se cae
El que se mueve, vive esa vez
Solo esa vez les es posible ver
Ante aquella impresión de Amor
Lo imposible que suele ser
Amores imposibles a todos lados
Imposibles por decisión propia
Capricho lento de movimiento
Egoístas de si mismos
Idólatras de los cariños
Que no se quieren perder
Que se pierden con querer
sábado, noviembre 27
Lecciones de "Guitarra"

Una caminata por la arbolada, una guitarra de compañía y escusa, unas notas nuevas entonadas por los corazones de ambos, una mirada torpe, una sonrisa sincera, el parque de hogar, la cálida tarde rodeando, abrazando el momento único e irrepetible como tantos otros, único e irrepetible perenne en la centro de ambos y de nosotros, una petición de aprendizaje, el grito sordo en el interior clamando por compañía, quizás ambos gritando por el otro, quizás ambos esperando este día. La invitación dice amistad, el corazón segura de su inseguridad está, sonrisa menor, nervios, duda, presión, ansias de correr por un mal que es un bien, por un momento de vuelo, las nubes en los pies y la luz por su mirar en mucho tiempo, esperamos que siempre pueda estar.
viernes, noviembre 19
Los Ríos, Los Cigarrillos y Los Inviernos
Ojos rojos irritados por el viento, el sol, el humo del cigarrillo, las lagrimas, la mirada perdida en un punto del infinito que tenia frente a sus ojos, las manos cruzadas símbolo de decepción, apoyadas en la barandilla del puente, grueso madero antiguo que soportaba desde ya hacia mucho el peso de las vidas que deambulaban de vez en vez sobre él, temiendo mojarse, temiendo nadar, con miedo a sumergirse en las hondas y frías aguas del rió similares a las aguas diarias de la propia conciencia. Ella, perdida, apenas sentía los pasos de los demás, no los escuchaba, no los quería escuchar mientras se ahogaba en el río, unas cuantas tablas no logran separarla de él, no logran salvar su vida de las violentas aguas, solo marcan la separación física de su acción favorita, solo limitan la idea de ahogarse y apenas sirven para crear un húmedo camino entre dos sitios separados. Le encantaba ahogarse, le encantaba enfriar su cuerpo en las aguas del río, río a sus pies convenientemente separado de ella, la distancia justa para transformar la metáfora del río en algo quizás un poco más tangible, un poco más alcanzable. Ahogarse cuando ya se había ahogado, cuando ya había tocado fondo, tocar fondo por segunda vez, llegar al fondo del mismo fondo, un fondo más real que el otro, pero la duda importante que abordaba su mente en ese instante era cual de los dos fondos era más hermoso, más peligroso y más doloroso, si el fondo de su conciencia o el fondo del río, bien sabía que las aguas más placenteras y las más tormentosas las podía encontrar a diario en su interior, el río más extenso, el lago más hermoso y el mar más basto era ella misma, lo tenia claro, pero pese a eso no le resultaban poco interesantes las aguas del río, aguas ya mezcladas con sus lagrimas de felicidad y tristeza, lagrimas que cada cierto tiempo no muy periódico terminaban formando parte de las aguas de este rió, como tantas lagrimas más también lo alimentaban, gran parte de las aguas de él estaban formadas por dolores, tristezas abrumantes y una que otra alegría extasiada. Perdida completamente en el humo azul del ultimo cigarrillo de la cajetilla, buscando a través del panorama las fuerzas para sobrellevar su día, aunque sea por hoy se repetía, aunque sea por hoy debo de dejar de llover, ya cansada falta de aire inspiraba lentamente el humo de su cigarro atenta a la metamorfosis que ocurría en su interior, disfrutando como el humo iba remplazando su alma, apagando el dolor encendido de esta, tapando la resiente herida que se había perpetrado, calmando su ser, drogándose para así escapar de esta tan gastada soledad, soledad acompañada , soledad mal formada entre gentes, soledad que nace de ella misma para morir en los demás, para morir en lo que se desconoce pero que a la vez es tan bien conocido por todos, esa agónica sensación que solo nos confunde, tan bien la confunde a ella y a los demás que ya no se duda acerca de eso, acerca de lo que es, no se explica, solo se siente y se trata de mantener ligada, encerrada a una palabra como lo es "amor". Ese era el problema, problema porque lamentablemente en eso se había transformado para ella, una duda tintineante, una indecisión perenne siempre presente en su consciente, en su mar tormentoso pero calmo por ahora, después de tanto caos que ella misma había construido, no tenia las fuerzas para crear un mar bravo dentro de ella. El humo ya la había reescrito y la había obligado a llorar, bajando la mirada, lentamente esbozando unas palabras para si misma - Puto cigarro, siempre el humo termina con mi vida y me deja en inviernos, lloviendo frente a esta poética vista de mierda - dijo mientras una ultima lagrima caía por su rostro y el cigarrillo se apagaba.
Un camino lleno de escombros, piedras molidas a sus pies, día hermoso, sol veraniego, calor abrumador y él en inviernos, llovía, llovía como ella se lo había enseñado hace tanto, llovía porque no tenía de otra, llovía porque era lo mejor que podía hacer en un momento como este, los eventos desafortunados de la mañana mal gastada se habían sucedido así, un saludo, un te quiero apresurado, seguido de un te quiero desesperado, finalizando con un te quiero por siempre, tristes latas eran pateadas con su andar, su andar nuevo porque desde ahora su vida se empezaría a pintar de nuevo, el simplemente esperaría la resurrección porque hace unas cuantas horas atrás su vida había acabado y nada podía explicar el sentimiento tan espantosamente sublime que sentía y sentiría lamentablemente por siempre, por siempre atado a ella, ella que se había quedado con sus cigarros, una chaqueta, su corazón, un par de libros, uno que otro trabajo de la universidad, unas horas de su vida, unos lapices de tinta, unos días hermosos y la razón para sonreír. Invierno esa era la estación actual de su vida, aunque el sol quemaba la ciudad y el verano se vivía a pleno, esa mañana el invierno se había adelantado, lo quebró, lo enfrío demasiado rápido luego haber estado ardiendo unos cuantos días e igualmente como un jarrón de cerámicas que es calentado y enfriado rápidamente, se rompió, estallo en millares de trozos con la llegada de este invierno, maldito es el verano porque sin él nunca habrían inviernos, nunca llegarían a su alma, si ella para él fue verano, primavera, aunque no lo quisiera reconocer, aunque lo reconociera a medias o completamente siempre le hubiera sonado a mentira, porque el mismo no lo creía, por temor al invierno no aceptaba el verano y prefería no especificar aquello y siempre terminar huyendo, corriendo, alejándose de esa realidad que el mismo había creado y que ahora extrañamente colapsaba, no se pudo sostener y falta de cimientos se hundió, terminando en el río frío de ellos mismos donde se ahogan, en el cigarrillo que poco a poco los consumía dándoles un nuevo respiro, y en los inviernos que entran en tiempo, inviernos veraniegos, la estación real de su corazón y muy probablemente del de ella también.
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